Esteban Andrada, portero argentino del Real Zaragoza, se encuentra en el ojo del huracán tras un incidente en el reciente derbi contra el Huesca, donde propinó un puñetazo a un adversario. Este acto violento podría acarrearle una fuerte sanción, aunque algunos opinan que no debería enfrentar prisión.
Por su parte, el Huesca y su entrenador, Jiménez, han pedido disculpas por la tensión que llevó a la tangana, reconociendo que la intensidad del partido no justifica el comportamiento agresivo. La situación está generando un amplio debate sobre la conducta de los jugadores en momentos de alta presión.